¿Problemas en clase? ¿Alumnos con mala conducta?

La heterogeneidad en nuestras aulas es una realidad. Los maestros del siglo XXI nos encontramos en clase alumnos totalmente diferentes entre sí. Con un nivel particular de desarrollo, atención, motivación, actitud, comportamiento, etc. Por ello, es imprescindible que los maestros seamos conscientes de esta realidad y planifiquemos una educación que persiga la Atención a la Diversidad. Este es uno de los principios esenciales recogidos en la Ley Orgánica 8/2013 de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa (LOMCE).

En la actualidad encontramos aulas con amplia ratio donde conviven alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo (ACNEAE). Alumnos dependientes que no desarrollan su autonomía a un nivel adecuado. También otros con baja autoestima o con impotencia aprendida que tienen gran dificultad para la elaboración de las actividades. Son alumnos con problemas en su entorno familiar, pasivos ante nuestros aprendizajes, etc.

Un tipo de alumno que encontramos en muchas aulas es el alumno disruptivo. Este es el que puede generar grandes problemas en el desarrollo habitual de las clases. En esta entrada hablaremos de los alumnos con conductas disruptivas, acercándonos más al concepto y los roles que asumen.

La conducta disruptiva o la disrupción en el aula hace referencia al comportamiento de un alumno que conlleva consecuencias como el impedimento del desarrollo de la clase. También encontramos conductas bruscas hacia sí mismo o hacia los demás o interrupción de las actividades que se realizan en el aula, etc.

Siguiendo el trabajo de Terán, podemos distinguir las conductas de este tipo de alumnado atendiendo a la siguiente clasificación de comportamientos disruptivos en el aula.

Tipos de conductas

-Conductas disruptivas motoras gruesas: englobamos en este apartado las conductas que conllevan movimiento continuo por parte del alumnado del tipo levantarse constantemente sin el consentimiento del profesor, desplazarse corriendo por el aula, levantarse para molestar a otros compañeros, etc. Es importante no confundirlos con aquellos alumnos que realizan movimientos que resultan necesarios para ellos como son los alumnos con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

-Conductas disruptivas relacionadas con la interacción con los objetos del entorno. Realizan ruidos con objetos que tienen a mano como son bolígrafos, lapiceros, estuches, etc. Son alumnos que cierran la puerta de forma brusca, aplauden en clase cuando no es momento de hacerlo, tiran tizas a sus compañeros, sueltan el cuaderno o archivador de forma brusca encima de la mesa, etc.

-Conductas disruptivas relacionadas con las pertenencias de los compañeros. Estropean el material o los trabajos de otros compañeros de forma intencionada, quitan algún objeto a un compañero…

-Conductas agresivas de ámbito físico. Golpean, patalean, empujan a otras personas, tiran del pelo, pellizcan al compañero que se sienta a su lado, etc.

-Conductas agresivas de ámbito verbal. Insultan a sus compañeros o conversan con ellos cuando no está permitido. Gritan, se ríen o cantan durante el desarrollo de las actividades.

Esta clasificación puede resultar útil para partir de unos rasgos que definen a los alumnos con una conducta disruptiva. Sim embargo, no resulta tan sencillo encasillarlo en uno de esos problemas. Hay alumnos que pueden ser completamente disruptivos reuniendo todas las tipologías.

¿Qué podemos hacer?

Especial atención, por ello, merecen los alumnos desafiantes o retadores,que buscan llamar la atención constantemente. Buscan también un desafío con lenguaje tanto verbal como no verbal.  Este tipo de conductas puede convertirse en un verdadero reto en el aula. Supone problemas para los compañeros y para el desarrollo habitual de la clase. Por supuesto también para la salud mental del docente que trabaja día tras día con este alumnado y cuyas alternativas de actuación se agotan.

Es importante por ello estar preparados, saber cómo actuar, conocer estas características y saber poner límites a tiempo. ¿Cómo podemos hacerlo? No existe una única receta válida para el trabajo con todos nuestros alumnos. Es el profesor el que debe ampliar su riqueza metodológica para así disponer de un extenso abanico de posibilidades de actuación. Por ello, más adelante compartiré con vosotros algunas estrategias que pueden resultar útiles.

 

Cristina García García

Maestra especializada en alumnado con comportamiento disruptivo y ACNEAE

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