Qué hacer con un alumno disruptivo

Anteriormente hablamos del concepto de alumnado disruptivo, las características que presentan estos alumnos y algunas de sus tipologías. En esta entrada nos centramos en las causas de ese comportamiento. Comenzamos con algunas de esas estrategias. Estas nos pueden servir a los docentes e incluso que resultaría interesante que conocieran también las familias.

¿CUÁL ES EL ORIGEN DEL COMPORTAMIENTO DISRUPTIVO?

Cuando tenemos un alumno disruptivo en el aula no solo debemos plantearnos cómo sobrevivir a la experiencia. Hay que tener también en mente otras preguntas referentes al origen de dicho comportamiento. Solo así podremos saber realmente cómo llevar a cabo las estrategias y cuál puede ser efectiva con cada alumno.

La familia es la primera escuela

En muchos casos, los actos que realizan en clase son reflejo de las costumbres que tienen en casa. Resulta muy difícil cambiar por completo un hábito que la propia familia ha aceptado desde que era muy pequeño.

A veces incluso los propios familiares o adultos responsables de los alumnos son los que tienen este tipo de conductas. Se ha confirmado que si un niño ve a diario cómo su padre o madre lee, él mismo acabará leyendo. Esto con una mayor probabilidad que aquel que no dispone de libros en casa y nunca ha observado cómo sus padres leen. Si, en vez de leer un libro, un niño ve cómo la relación entre sus padres se basa en gritos y desconfianza, ellos aprenderán que las personas se relacionan de esta forma. Lo mismo ocurre con las normas. Si un niño no tiene límites en casa, será muy difícil que ocurra lo contrario en el colegio.

Afectividad y emociones

Por otro lado, las emociones y el afecto juegan un papel importante en cualquier niño. Muchos de ellos presentan unas grandes carencias de afecto que les empujan a actuar sin consecuencias, a no mostrar empatía, etc. Respecto a las emociones, son muchos también los alumnos que no consiguen controlarlas, tal y como se ha demostrado en estudios realizados.

“Hemos aprendido a ocultar nuestras emociones. Sin embargo, cuando las personas se llenan de ansiedad se descompensan y sus emociones se manifiestan con síntomas diferentes, algunos de ellos violentos”, señala Mckay.

¿CÓMO TRABAJAMOS CON ALUMNOS DISRUPTIVOS?

Desde la experiencia, más que basándome en teorías científicamente probadas, no podemos rendirnos con ningún alumno. No hay alumno “imposible”, sino alumnos desmotivados, aburridos, faltos de cariño, o con hábitos inadecuados. Ellos caen en nuestras manos y, en muchos casos, son los que más ayuda y cariño necesitan de nosotros.

El docente necesita disponer de un amplio abanico de estrategias puesto que trabajamos con grupos heterogéneos. Las estrategias que nos funcionan con un alumno quizás no funcionan con otro, de ahí la necesidad de contar siempre con una opción A, B, C, D, E… y así con todas las letras del abecedario.

-Autocontrol por parte del adulto

¡Fundamental! No debemos jamás igualarnos en gritos y en esa actitud retadora que crea un ambiente tenso y disruptivo. A gritar siempre nos ganarán puesto que a veces hablamos de alumnos expertos en esta “disciplina”. ¿Qué debemos hacer? Mostrar calma, normas muy claras, seguridad y paciencia. Si nos igualamos en gritos no llegaremos a solucionar el problema. Incluso lo agravaremos a largo plazo puesto que nuestro modelo para ellos sigue enseñándoles entonces que los gritos se solucionan con más gritos. Además, si queremos conseguir mejores resultados, será mucho mejor hablar con él cuando este solo evitando así la presencia de público, lo cual le incita a continuar con una mala conducta. Debemos siempre premiar en público y regañar en privado.

-Normas conjuntas y compromiso por parte del grupo

Esta actividad es muy importante al comienzo de curso. Las normas de clase deberán ser establecidas por todos los componentes de dicho grupo. También consensuadas y elaboradas de forma física en un mural o mediante carteles para que estén siempre visibles en el aula. Al hacer esta actividad al inicio de curso, empezaremos a conocer a nuestros alumnos, ver qué problemas vamos a poder tener con las normas, cómo podemos convencerles de su importancia. Llegaremos a un acuerdo respecto a las consecuencias derivadas del incumplimiento de una norma. De esta forma, recalcaremos que la consecuencia impuesta deberá ser aceptada por todos.

Tiempo fuera

Una técnica muy empleada suele ser utilizar el “time out” en ciertos momentos. Si un alumno está molestando en clase, resulta imposible reconducir su conducta en ese momento y empieza a tener demasiada atención por parte de los compañeros y profesor, debemos parar esa situación antes de que sea demasiado tarde. ¿Cómo podemos hacerlo? En ese momento haremos que el alumno salga fuera del aula. Si es posible, irá acompañado de otro profesor para que reflexione sobre su conducta y vuelva a entrar después, más calmado y dispuesto a colaborar.

-Enseñarles a reflexionar

Si trabajamos actividades que impliquen reflexión colectiva a nivel de grupo, los alumnos aprenderán estrategias que poco a poco empezarán a facilitar la reflexión sobre sus problemas de forma autónoma. Además, debemos darles otras estrategias relacionadas con la reflexión, pero más concretamente con el objetivo de anticiparla a la acción. Para ello, podemos utilizar la técnica del semáforo: “Para, piensa, actúa”.

Explicaremos que las acciones sin una previa reflexión a veces nos pueden llevar a conductas indeseadas de las que luego nos arrepentimos y nos gustaría volver atrás en el tiempo. Aunque esto resulta imposible, sí podemos controlar nuestras acciones o nuestras palabras anticipándonos a ellas. Para ello, utilizamos esta “técnica del semáforo”. Cuando tenemos que cruzar esa calle metafórica, primero nos encontramos el semáforo en rojo (paramos), después empieza a ponerse en ámbar (pensamos, pero todavía no estamos preparados para cruzar la línea) y, finalmente, con esa previa reflexión, nuestro semáforo se pone en verde (actuamos). Colocaremos un semáforo en clase para recordarlo y hacer que esta técnica resulte más visual.

-Registro conductual

Desde mi punto de vista esta es una de las estrategias imprescindibles para trabajar con alumnado disruptivo. Debemos llevar a cabo un registro de las conductas diarias. Esto nos permite no solo ir apuntando los problemas generados por el alumno en clase, sino sobre todo analizarlos después: ver qué tipo de conductas suele mostrar, en qué momentos, con qué frecuencia se repite, si hay algún factor desencadenante, etc. Al final, como señalaba al principio de la entrada, debemos ver el origen de dichas conductas y analizarlas puesto que será la única forma de generar soluciones a largo plazo.

Además de nuestro registro conductual privado, podemos elaborar uno visual. Se mostrará en el aula donde se evaluará el comportamiento que van teniendo los alumnos a diario con puntos verdes, amarillos y rojos. Cada día al finalizar la mañana analizaremos este segundo registro con ellos y buscaremos soluciones para evitar repetir esos puntos amarillos o rojos que aparezcan. Es importante señalar que en el caso de los alumnos disruptivos que tienen mal comportamiento prácticamente a diario, cualquier refuerzo positivo que podamos darle siempre será de ayuda. Por ello, debemos intentar buscar aquellas cosas que han hecho bien. Reforzarlas y a veces intentar no prestar excesiva atención a faltas leves. De esta forma, ellos también serán capaces de alcanzar los puntos verdes y sentirse orgullosos de sus logros.

 

Si utilizamos alguna de estas estrategias es importante hacer hincapié en que debe ser una práctica diaria. No podemos usarla de forma aislada. Esta será la única forma de habituar al alumno al trabajo diario y al cumplimiento de las normas.

 

Hasta aquí las cinco pautas de actuación con alumnado disruptivo seleccionadas para esta entrada. Si te han gustado y quieres más ideas para el trabajo con alumnos disruptivos nos vemos en mi próxima entrada.

 

“Si el plan A no funciona recuerda que el abecedario tiene 26 letras más”

 

Cristina García García

Maestra especializada en alumnado con comportamiento disruptivo y ACNEAE

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